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Centros Mercantiles en jutlandia

El emplazamiento de Hedeby, conocida como Haithabu en Alemania, se encuentra justo al sur de la actual ciudad de Schleswig, en Alemania. Hoy no hay nada allí sino campos abiertos, sólo con la gran muralla semicircular que indica dónde estuvo una vez la ciudad. Hasta finales del siglo XIX, su emplazamiento fue desconocido para los arqueólogos. Se menciona Hedeby en una fuente escrita de 808, que dice que el rey danés Godofredo estableció allí a un grupo de comerciantes. Esto ha llevado a los historiadores a considerar que Hedeby fue fundada a principios del siglo IX. Sin embargo, las excavaciones han descubierto un pequeño asentamiento que se remonta a mediados del siglo VIII, el sur del cual se convertiría más tarde en el centro de la ciudad vikinga. Era, al menos en parte, del carácter rural de aquella época, con algunos largos edificios agrícolas donde se guardaba el ganado.
 
En el siglo IX fue sustituido por el llamado asentamiento central agrupado alrededor del arroyo que fluía a través del lugar hasta Haddeby Noor, una ensenada en el extremo sur del fiordo de Schlei. En el siglo X, Hedeby estaba rodeada por la sólida muralla que la incorporaba al Danevirke. En su mayor extensión, Hedeby cubría una zona de veinticuatro hectáreas dentro de las murallas y tenía una población de aproximadamente mil quinientas personas, mayor que la de otras ciudades comerciales europeas de entonces, pero no tan grande como la de las ciudades establecidas hacía tiempo en el Mediterráneo.
Un comerciante árabe, Al- Tarushi, que visitó Hedeby hacia el 950, ha dejado una descripción gráfica del lugar y las costumbres de su gente: "Es una gran ciudad en el extremo más lejano del océano del mundo. Tiene pozos de agua fresca. Su gente rinde culto a Sirio, excepto unos pocos que son cristianos y tienen una iglesia allí... La ciudad tiene pocas propiedades o tesoros. El alimento principal de los habitantes es el pescado, que abunda. La gente a menudo arroja un recién nacido al mar antes que mantenerlo." La ubicación baja de Hedeby y la naturaleza anegada del suelo significa que los materiales orgánicos como la madera, el cuero o los tejidos han sobrevivido en un notable estado de conservación. Se pueden localizar claramente los cimientos de las casas. Parece que fue un asentamiento muy organizado. Unas casas rectangulares de dos o tres habitaciones estaban dispuestas en patios rodeados de zanjas y vallas de madera. Las partes pequeñas de los patios daban a unas calles cubiertas con madera, probablemente esenciales en un lugar que tuvo que estar inundado frecuentemente.
El arroyo estaba canalizado y entibado con tablones de madera. De trecho en trecho, a lo largo de su recorrido, unos cortos tramos de esclaras llevaban de la orilla al agua, terminando en pequeñas plataformas donde se podía lavar la ropa. Unos pozos entibados con madera proporcionaban un abundante suministro de agua potable. Dentro de la zona portuaria, unos muelles o embarcaderos fueron construidos mar adentro, donde los buques mercantes podían amarrar para descargar sus mercancías. Junto con las instalaciones portuarias de otras ciudades vikingas, estos muelles proporcionaban una prueba convincente de que los barcos vikingos no siempre tenían que varar, contrariamente a la opinión que se mantuvo en tiempos pasados.
La cantidad de objetos bien conservados en Hedeby nos permite crear una imagen detallada de las actividades manufactureras y comerciales de sus habitantes. Está claro que se estableció una red comercial local en el interior inmediato, con objetos sencillos como peines y joyas que se hacían y cambiaban por productos alimenticios esenciales con la población de aldeas rurales como Kosel, al este. Pero también hay amplias pruebas de la posición de Hedeby como centro del creciente intercambio comercial entre Europa occidental, que evolucionó durante los siglos IX y X. Mercancías como plata y seda se traían a Hedeby desde el este en buques mercantes que cruzaban el mar Báltico. Allí se cambiaban por mercancías procedentes de Europa occidental, que incluían vino y las más mundanas piedras de lava usadas para hacer piedras de amolar. No había vías navegables que conectaran Hedeby con el mar del Norte. Las mercancías, entonces, tenían que llevarse por tierra entre Hedeby y la costa occidental. La ruta más probable seguía el curso del Danevirke y es posible que la construcción de las murallas que conectan Hedeby a esta obra de defensa estuviera de algún modo relacionada con el comercio y la riqueza crecientes de la ciudad. Hedeby se estaba convirtiendo sin duda en un blanco a atacar cada vez más atractivo. Las sagas islandesas relatan varios asaltos feroces, que culminaron con su destrucción total por un cuerpo eslavo en 1066. El análisis de anillos de árbol de las maderas encontradas durante las recientes excavaciones en el centro medieval de la cercana ciudad de Schleswig, indica que allí se empezó a construir ya en 1071. ¿Pudo ésta haber sido la sustitución del Hedeby de la época vikinga? El emplazamiento desierto de Hedeby contrasta mucho con la moderna y bulliciosa ciudad de Ribe en la costa occidental de Jutlandia. Un pequeño centro mercantil, que surgió en la orilla norte del río Ribea en la primera década del siglo VIII, creció hasta convertirse en el primer puerto de la costa occidental de Jutlandia durante los siguientes trescientos años. La catedral y el centro de la ciudad medieval y moderna se encuentra en la orilla sur del río. Durante mucho tiempo, los arqueólogos pensaron que la ciudad visitada por Ansgar en 854 tuvo que estar situada en el mismo lugar, pero las sucesivas excavaciones alrededor de la catedral no revelaron ningún resto del período vikingo. Ahora se sabe que Ribe fue efectivamente un asentamiento floreciente antes del siglo IX, pero su centro se hallaba al norte del río Ribe en una zona que había decaído hasta la condición de suburbio antes de finales del período vikingo. En otras palabras, la ciudad de la época vikinga fue descartada y sustituida por un asentamiento posterior en otra ubicación. Este movimiento no es tan evidente como el desplazamiento de Hedeby a Schleswig, pero sí igual de importante. Ribe se encuentra en una encrucijada de rutas terrestres y acuáticas. El río Ribea conecta a la ciudad con el mar del Norte y está en la ruta terrestre que recorre el lago de Jutlandia de norte a sur. Estaba por lo tanto en una posición ideal para controlar el comercio. Hacia el 700, una pequeña aldea que sólo comprendía un par de granjas se encontraba en la orilla. Fue un imán para otros colonos que llegaron en los diez años siguientes. Instalaron puestos y talleres allí; la tierra se dividió en parcelas que estaban separadas de sus vecinas por zanjas y vallas. Al principio, esta zona fue ocupada sólo estacionalmente, tal vez en la época de un mercado o feria durante los meses de verano.
 
Venían artesanos para hacer y vender sus artículos (abalorios de vidrio, joyas, peines); venían granjeros con su ganado. El cambio de aldea agrícola a centro mercantil fue brusco y bien organizado, e induce a pensar que tuvo que haber una fuerza dirigente tras él. El descubrimiento de cerca de trescientas de las pequeñas monedas de plata conocidas como sceattas que datan de este período, muchas más de las que se han encontrado en cualquier otra parte de Escandinavia y algunas de las cuales pueden haberse acuñado en Ribe mismo, es otra señal de que el establecimiento estaba bajo control real.
El rey más probable es Agantyr. El primitivo centro mercantil de Ribe del siglo VIII fue sin duda un próspero punto de intercambio entre Escandinavia y Europa occidental. Hallazgos de cerámica y vasos de vidrio de Renania demuestran que se estaba importando vino de Alemania central y meridional, junto con piedras de amolar procedentes de la misma región. Las piedras de afilar se traían de Noruega y se reexportaban al oeste. Se traía ganado al mercado para venderlo a los alemanes más al sur. Una colonia permanente empezó a crecer a unos cien metros al sureste del lugar del mercado, que consistía en unas casas grandes construidas con postes, varias chozas más pequeñas, una calle y pozos. Puede haber sido el lugar donde vivía el gobernador del mercado y éste bien pudo haber sido el centro alrededor del cual se desarrolló la posterior ciudad permanente. A mediados del siglo IX, la fama e importancia de Ribe tuvo que haber aumentado lo suficiente como para persuadir a Ansgar a que hiciera el viaje para visitarla. En aquel entonces, un foso que rodeaba una zona de casi doce hectáreas parece haber marcado el límite de la ciudad. Era demasiado estrecho y poco profundo para ser una defensa, y probablemente era una frontera aduanera u otra línea de demarcación jurídica. Hasta el siglo X, ese foso no fue reemplazado por una verdadera estructura defensiva: una muralla de tierra y un foso mucho más formidable. Antes de eso, Ribe tuvo que estar muy expuesto al ataque. Sabemos menos de Ribe en el siglo X que de su historia anterior. Sus defensas han sido en parte reveladas, pero la disposición de sus calles y los edificios que las bordeaban aún están por descubrir. Sin embargo, sabemos por fuentes documentales que el primer obispo de Ribe siguió siendo el centro eclesiástico y comercial más importante de la costa oeste de Jutlandia durante toda la Edad Media. Es la única ciudad de ocupación desde el siglo VIII hasta hoy.

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